Ahora que la elección del Contralor de la República se encuentra en su recta final, nos surgen sentimientos encontrados respecto de cómo se ha dirigido este proceso y cómo terminará. Ahora el Presidente de la República y el Congreso (específicamente, la Comisión Permanente) tendrán la última palabra sobre quién terminará siendo elegido en tan alto cargo. Pero desde ya, debe indicarse que la terna propuesta no termina de convencer a muchos, pese a que por primera vez se ha llevado a cabo este tipo de procedimiento, y pese al esfuerzo y explicación que han dado los integrantes de la Comisión de Evaluación en defensa de sus elegidos, y al riguroso Informe Final emitido por éstos (ver: Informe).
Es probable también que este proceso ocasione poca confianza por las taras con que empezó. Ciertamente, si no se hubieran producido los escándalos de corrupción por los petroaudios la realidad en torno a esta elección sería otra. La voluntad del gobierno para elegir a alguien independiente y capaz en este alto cargo era nula antes de conocerse el aquelarre entre León, Quimper y compañía. Sólo al conocerse estos hechos se vieron obligados a mejorar el mismo. Por ello fue acertado que el Presidente de la PCM convoque a personas de reconocida trayectoria para dar confianza a esta elección. Nombres como los del padre Gastón Garatea, Cecilia Blondet, Beatriz Boza y Richard Webb auspiciaban una mejora de la selección.
Sin embargo, creemos que la elección de Fuad Khoury Zarzar, Soraya Suárez Velarde y Mayen Ugarte del Pino como integrantes de la terna para la elección, ha tenido sus bemoles. De la información proporcionada, no tanto por la capacidad técnica de los elegidos, sino por dos motivos. El primero, por lo poco transparente que al final resultó el proceso realizado por la Comisión. Recién ahora, por su Informe sabemos que existieron cinco fases de evaluación de los candidatos: a) análisis legal de requisitos de ley, b) análisis profesional, c) entrevistas, d) verificación de referencias y e) examen psicotécnico. A su vez, han indicado que elaboraron un perfil del Contralor, que incluía características como: ética, tolerancia, firmeza, adaptabilidad; y que la Comisión, aparte de los postulantes, invitó a profesionales externos, y por eso se encuentra en la terna Mayen Ugarte.
Resulta preocupante que no haya sido posible enterarnos de todo esto con anterioridad al conocimiento de los resultados, ninguno de estos aspectos tienen que ver con información que afecte el honor de los postulantes. Además, cuando alguien se presenta a un cargo tan alto e importante como éste se encuentra en una situación en la que debe permitir, e interesarle, que su trayectoria de vida sea auscultada por la población, a fin que genere la confianza en que será apto o apta para el cargo. Al parecer acá la Comisión se olvidó que uno de los principios básicos para evitar suspicacias, recelos o desconfianzas, es la transparencia en la actuación.
El segundo motivo de nuestra preocupación es la selección de alguien que no figuraba en la lista de concursantes. En ninguna parte de la convocatoria, así como en la resolución de nombramiento de la Comisión, se menciona la posibilidad de una invitación al proceso de selección. El sólo hecho de invitar a alguien para un cargo significa una predisposición y una evaluación previa de la persona, hecho que afecta el derecho a la igualdad de los demás aspirantes. Junto a ello hay que recordar que en la actividad pública toda facultad debe decirse explícitamente y no tenerse por sobreentendida, por eso es que se menciona que todo lo que no esta permitido está prohibido en la administración pública.
Además, este tipo de elección por invitación también resulta ser demasiado subjetiva, pues ya tenemos al saliente Contralor, Genaro Matute, declarando que “le hubiera gustado que la comisión evaluadora también hubiera invitado a la vicecontralora, Rosa Urbina Mancilla, para postular a ese cargo, debido a la experiencia que tiene en el manejo de esa institución” (Andina, 04/12/2008), por eso consideramos un error haberla utilizado. A veces, la forma es tan importante como el fondo, y respecto a esto si bien es cierto que del currículo de la doctora Mayen Ugarte se puede ver a una muy buena profesional, hay fundadas suspicacias y dudas de "por qué ella" o a los demás diez invitados (que por cierto su nombre es de absoluta reserva), y por qué no a otros.
Estos errores, dejan un sinsabor en el proceso. Seguro la Comisión ha tratado de paliar con las invitaciones el problema de un concurso iniciado sin reglas, tan rápido e improvisado (ver: Convocatoria de selección del nuevo contralor general: Sorpresa e improvisación). Tal vez, por esto también aceptaron la postulación del contador Fuad Khoury, quien no cumplió con el requisito puesto en la Convocatoria, de ser presentado por una organización, sino que se presentó sólo.
Pese al interesante método de trabajo que utilizó la Comisión, explicitado en el informe, esta selección no convence, y no está muy cerca (como algunos mencionan), de ser un proceso adecuado. Aunque cuando nos preguntamos cómo se habría realizado la elección del Contralor si esta Comisión no hubiera actuado, evidentemente la respuesta es un desastre; ciertamente esta afirmación no justifica estas irregularidades, y no es suficiente para sentir una real confianza en quien podría ser el próximo contralor.
Finalmente, a estas alturas del proceso, seguramente lo más probable es que se elija a uno de los tres candidatos. El presidente Alan García, deberá presentar a la terna o a uno de ellos al Parlamento, ¿quién será?, simplemente lo desconocemos. Esperemos que ahora ellos, con sus declaraciones y presentaciones a la prensa (que necesariamente la tienen que tener), nos muestren que, tal como lo mencionan los integrantes de la Comisión, sí están a la altura de asumir tan importante cargo y de su real compromiso contra la corrupción.
(Lilia Ramírez Varela)