Nuevamente en el tapete. La reforma del sistema de justicia tiene desde hace mucho tiempo pendiente la efectiva reforma penitenciaria. Con el fin de empezar a planificar una estrategia que de una vez la impulse, el Ministerio de Justicia emitió el documento "Diseño de Políticas Penitenciarias" en noviembre del año pasado y, recientemente, mediante Resolución Ministerial N° 0040-2008-JUS (El Peruano, 24/01/08) está apostando a la tercerización de la administración y gestión de los establecimientos penitenciarios. ¿Es esta la vía adecuada para la reforma en nuestro país? ¿Lo es la privatización? La descentralización (que, fue adoptada por el Ministerio en el caso de la administración del penal Sarita Colonia del Callao a fines del año pasado) también se ha presentado como uno de los caminos a optar para resolver parte del problema penitenciario.
La alternativa de la privatización (es decir, la concesión a privados) es considerada por el Jefe del Programa de Asuntos en Derecho Penal y Asuntos Penitenciarios de la Defensoría del Pueblo, José Ávila Herrera, como una vía demasiada cara y no tan pertinente para nuestra realidad. De otro lado, se encuentra la vía de la tercerización de algunos servicios en los penales (como alimentación y salud). En todo caso, es pertinente que ahora, creada la Comisión del Ministerio de Justicia con el encargo de identificar medios y acciones adecuados para tercerizar la administración y gestión de los establecimientos penitenciarios (ver: R.M. N° 0040-2008-JUS y R.M. N° 0043-20089-JUS), se debata sobre los pros y contras de estas vías, la pertinencia y la viabilidad de las mismas (ver: Sobre la reforma de los penales y la reforma penitenciaria pendiente).
Sin desmerecer la importancia de este debate, es imprescindible señalar que éste no se agota ahí. Puede decirse que la verdadera discusión para avanzar a paso firme en la reforma penitenciaria es el tratamiento coordinado y fiscalizado de las causas estructurales de los problemas en las cárceles (hacinamiento y falta de medicinas). La solución no es sólo construir más penales y una buena administración (lo que por cierto, ya es bastante), por lo que temas como la sobrepenalización, las propuesta de las penas alternativas y la lentitud de los procesos judiciales (a lo que por cierto apunta la implementación del nuevo Código Procesal Penal) deben ser también considerados en la estrategia de reforma. De lo contrario, podríamos tener (por ejemplo) nuevos penales, pero con los problemas de siempre.
(Cruz Silva Del Carpio)