En estos meses de verano ha llovido tupido para César Vega Vega, actual presidente de la Corte Superior de Lima, a quien se le ha vinculado con la familia Sánchez Paredes, contra la cual, a su vez, se ha expresado desde el Ejecutivo la presidencial voluntad de investigarla por sus presuntas relaciones con el narcotráfico.
Caretas (07/02/08) ha puesto en tela de juicio la actuación del cuestionado presidente de la Corte, imputándole dos cargos concretos. En primer lugar, el problema se centra en un incidente ocurrido en julio del 2005, cuando en un proceso penal que perjudicaría los negocios mineros de los Sánchez Paredes, Vega habría adelantado opinión sobre el sentido de la solución del caso, hecho en el que estaría involucrado junto a su íntimo amigo y asesor, en aquel entonces, Carlos Blas, encargado de redactar la respectiva resolución. En segundo lugar -e indica el semanario que ésta es la principal acusación- Vega en su calidad de presidente de Corte, removió a 3 magistrados del 55º juzgado civil de Lima, debido a sus fallos contrarios a los intereses de la familia en cuestión.
Caretas, señala que el vínculo entre Vega y la familia Sánchez Paredes sería el ex asesor de confianza del presidente: Carlos Blas, quien no sólo trabajó en la Corte de Lima, sino que laboró con Vega en la Corte Suprema, redactando, entre otros, el proyecto de resolución de julio del 2005. Para mayor suspicacia, debe advertirse que Carlos Blas y Alfredo Sánchez son compadres, puesto que éste último es padrino de la hija del primero. De acuerdo al semanario, este vínculo se ratificaría con la asistencia de Alfredo Sánchez a la misa de conmemoración del fallecimiento de la madre de Vega.
Ante estas graves denuncias, el presidente de la Corte de Lima remitió una carta a Caretas y fue entrevistado por este medio, a la vez que el sábado 9 de febrero explicó sus argumentos de defensa en Radio Programas del Perú (ver: entrevista). Desde dicha tribuna negó cualquier vínculo con la familia Sánchez Paredes e indicó que el compadrazgo entre Carlos Blas y Alfredo Sánchez es un tema netamente personal, que él desconocía. Asimismo, restó fuerza a la asistencia de dicho miembro de la familia Sánchez Paredes a la misa de su madre. Además, apuntó que Carlos Blas estaba en la Corte cuando él asumió su dirección. Según sus palabras, "cuando llego yo a la presidencia lo he encontrado allí al doctor Blas, así es que yo no lo he llevado".
De igual modo, César Vega señaló que no se removieron 3 magistrados del 55º juzgado civil de Lima, sino 2, debido a razones institucionales. Y que, además, los nuevos magistrados fallaron en contra de los intereses de Sánchez Paredes.
Sin lugar a dudas, se trata de un caso difícil, el cual se torna más complicado, al hallarnos ante un Presidente de la Corte de Lima sumamente cuestionado (ver: Designación de Presidente de la Corte Superior de Lima: una mala señal) y un conflicto entre dos importantes empresas mineras del norte del país: por un lado, Sulliden Shahuindo y, por otro, Algamarca. Entre ellas, existe una tensa disputa por el cumplimiento de un contrato de concesión firmado por la primera a favor de la segunda, a partir de la cual se ha generado el procedimiento disciplinario contra Vega Vega, así como alrededor de una decena de procesos jurisdiccionales, entre arbitrales, civiles y penales.
En ese sentido, el caso amerita una investigación a profundidad por parte de la OCMA primero y luego, de ser el caso, por parte del CNM, a fin de continuar con la labor de desenredo de la madeja, de modo que pueda haber claridad sobre la existencia de responsabilidad disciplinaria de Vega Vega, por el bien del prestigio de la Corte Superior de Lima que, con 3 presidentes en dos años, deja mucho que desear.
(César Bazán Seminario)