EL FUJIMONTESINISMO TUMBÓ A FUJIMORI

 

03 de julio del 2008

La presentación del ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos Torres en el mega proceso seguido contra Alberto Fujimori, por violación a los derechos humanos, sin duda había sido uno de los capítulos más esperados de este importante proceso judicial. Mucho se especuló sobre si Montesinos hablaría o guardaría silencio en el momento de su presentación, como también mucho se comentó los niveles del evidente acuerdo entre el ex asesor y el ex presidente.

No cabe ninguna duda que la presentación del ex asesor cumplió casi todos los estándares de un show mediático que, hasta el momento que se interrumpió abruptamente por decisión de Montesinos, bien podría resumirse en una frase que diga: “vino, lo limpió y se largó”. Pero los verdaderos efectos de su presentación recién se comenzaron a sentir algunas horas después. En realidad, es indispensable analizar no solo el show mediático, sino que sobre todo los efectos al interior del proceso judicial.

Sobre lo primero, es evidente que en el show mediático Montesinos pretendió ser el protagonista para aparentar que no ha perdido el control de la situación, y que sigue siendo el que salva a Fujimori. Pero las cosas y la realidad han cambiado sustancialmente. De esto pareciera no ser necesariamente conciente el ex asesor. Más allá de que se considere que los ataques contra el Fiscal Guillén, contra el Fiscal Peláez y contra Máximo San Román, son decisiones de Montesinos, no hay que olvidar que este personaje vino a cumplir la parte del pacto que le correspondía hacer, porque en buena cuenta atacó a quienes sostienen la acusación contra Fujimori. Montesinos no ha hecho otra cosa que hacer una presentación extrema de algo que desde el inicio del proceso judicial se alienta desde el fujimorismo.

Esto nos puede dar una pista de quiénes son los que acordaron con Montesinos los términos de su presentación.

La pregunta de qué tan útil y provechoso para la defensa de Fujimori ha sido la presentación de un Vladimiro Montesinos frenético, grosero y mentiroso, nos lleva necesariamente al segundo nivel de análisis. Los verdaderos efectos de esa corta presentación quedaron mucho más claros en los titulares de los noticieros de la noche del lunes y de los periódicos del martes. El que Montesinos haya hecho la presentación en los términos que la hizo y haya dicho que Fujimori, igual que él, no tiene ninguna responsabilidad en los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta, terminó siendo una mole que amarró al cuello del ex presidente.

De nada sirvió su dicho, que durante tres horas no demostró con nada de nada, si la única evidencia que terminó aflorando fue que la complicidad de ambos personajes estaba firme, que los siameses a pesar del tiempo volvían a ser tales; que Fujimori, mientras Montesinos insultaba, echaba barro a los fiscales y se burlaba de la gente, permanecía embelezado con su ex asesor; de nada sirvió que durante 7 años el fujimorismo haya hecho denodados esfuerzos para distanciarse de Montesinos y que durante 7 meses la defensa del acusado Fujimori haya trajinado el mismo camino para pretender demostrar que Fujimori nunca supo lo que hacía su asesor. Todo eso en tres horas y con un guiño se liquidó absolutamente. Lo único que quedó demostrado es que eran las dos caras de una misma moneda, y que las responsabilidades de uno hunden al otro irremediablemente.

Frente a ello, la resolución emitida por el Tribunal que preside el magistrado San Martín Castro, en la cual declara sin valor jurídico la declaración de Montesinos, es una consecuencia casi natural frente a una declaración con las características de la que comentamos. Por su parte, el pedido de la defensa de Fujimori por el cual se ha solicitado al tribunal convoque nuevamente a Montesinos para que sea interrogado, el mismo que resulta harto complicado que el tribunal acepte, solo demuestra los efectos devastadores que ha tenido su presentación para los intereses.
(Carlos Rivera Paz)

 
 
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