| Esta semana se dio inicio a la presentación del General EP (r) Nicolás Hermoza Ríos como testigo en el juicio contra Alberto Fujimori por graves violaciones a los derechos humanos. Lo primero que debemos destacar es la importancia que en el gobierno fujimorista tuvo este militar, a tal punto de ser considerado como parte del llamado triunvirato del poder (Fujimori, Montesinos y Hermoza) y el hecho que, por decisión de Fujimori, ha sido el único general que permaneció durante 7 años como Comandante General del Ejército; tiempo en el que, además, fue Presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y Jefe del Comando Operativo del Frente Interno (COFI). No es poca cosa.
Más allá del tiempo que eventualmente dure el testimonio de Hermoza en el megaproceso contra Fujimori, las líneas u objetivos de sus declaraciones se mostraron desde la primera mañana en que el Fiscal Guillén lo sometió a interrogatorio. El esquema es muy claro: 1) limpiar a Fujimori de las declaraciones que él mismo había hecho en años anteriores, inclusive en presencia del mismo abogado Nakasaki; y, 2) desvincular a Fujimori de Vladimiro Montesinos.
Sobre el primer aspecto, era previsible que en esa dirección irían las declaraciones de Hermoza, más aun si comparten abogado defensor y la situación de Fujimori exige a gritos que alguien "de peso" hable bien del ex presidente, sin caer en los extremos ridículos de las declaraciones de Julio Salazar Monroe, ex Jefe del SIN. El problema que la defensa de Fujimori tiene que resolver es cómo demuestra que las declaraciones ante el Ministerio Público, el Poder Judicial, el Congreso de la República y la Comisión de la Verdad y Reconciliación en las cuales compromete a Fujimori no fueron hechas bajo ese estado de depresión (¡¡!!) al que Hermoza aludió en sus declaraciones ante el Fiscal Guillén.
Sobre el segundo aspecto, es decir, el intento de desvincular a Fujimori de Montesinos, resulta evidente que el desastre que para Fujimori ha significado la presentación del ex asesor presidencial en el juicio ha determinado que sobre este asunto exista, en las declaraciones de Hermoza, un particular interés y empeño. De hecho, ahora la defensa del acusado pretende mostrar un Montesinos muy desconectado y desvinculado del entonces Presidente de la República, lo cual lo ha llevado a negar o a "interpretar" sus propias declaraciones de años anteriores. Las declaraciones de Hermoza pretenden presentar a un Montesinos ciertamente con poder, pero con un juego propio en lo que se refiere a hechos irregulares o ilegales, sobre los cuales Fujimori no habría tenido conocimiento.
¿Después de una década de gobierno fujimorista y después de 7 meses de juicio oral, es posible que alguien acepte una presentación de la relación de los siameses bajo esos términos? Sinceramente creemos que nadie y, muy por contrario, lo que ahora Hermoza pretenda cargar contra Montesinos en los hechos concretos le caerá también a Fujimori de manera irremediable.
Por lo demás, si bien a estos dos aspectos de las declaraciones de Hermoza Ríos podemos considerarlos como parte del libreto trabajado por la defensa de Fujimori, hay otras declaraciones que en solo dos sesiones ha hecho este testigo y que sin mayor problema deben ser consideradas como verdaderas revelaciones. La primera es sobre el momento en que tomó conocimiento de los hechos del caso de La Cantuta. En diversas declaraciones, Hermoza ha señalado que fue Vladimiro Montesinos la persona que le informó sobre los sucesos de muerte de los estudiantes y el profesor de La Cantuta, pero en el juicio ha revelado que esa conversación la sostiene al día siguiente de haberse producido los hechos. Esta declaración resulta muy importante porque, adicionalmente, Hermoza ya había sostenido que en esa conversación Montesinos le admite que Fujimori ya tiene conocimiento de los hechos. Eso quiere decir que Fujimori tomó conocimiento de los hechos al día siguiente, versión diferente a la que este declaró al tribunal.
La segunda revelación es que, si bien tuvo conocimiento de los hechos de La Cantuta al día siguiente del crimen, Hermoza ha declarado que decidió ocultar esa información tanto al Poder Judicial como a la Comisión Investigadora del Congreso Constituyente Democrático, porque desde su criterio la difusión de esa información hubiera malogrado los propósitos de la pacificación nacional. Es decir, tomó decisiones políticas que sólo le correspondían al Presidente de la República.
(Carlos Rivera Paz) |