| Este fin de semana, los familiares de las 10 víctimas de la matanza de La Cantuta, quienes fueron secuestrados, desaparecidos y asesinados en 1992, velarán y darán sepultura, al fin, a sus seres queridos. Esto se logra luego de 16 años de lucha social, judicial e incluso política de parte -principalmente- de los familiares. Es necesario poner de relieve que lo que acontecerá este sábado y viernes en la Universidad La Cantuta y el cementerio El Ángel, es más que la ceremonia particular de aquellos que en medio de la indiferencia social, buscan aún justicia y reparación[1].
Luego de perpetradas las matanzas y los terribles actos de violación a los derechos humanos, la vida personal de los familiares de las víctimas sufre un grave trastorno que se agudiza con las preguntas no contestadas del ¿por qué?, ¿quiénes fueron?, ¿cuándo se sabrá?, ¿dónde están sus restos? Lo que hay que hacer, muy en contra de lo que muchos creen (entre los que se encuentran los que piensan firmemente que no hay que hacer nada, o que lo hecho estaba justicado), es más que la ineludible sanción de la justicia a los violadores de derechos humanos. Las reparaciones, también ineludibles, no bastan. Las reformas institucionales que efectivicen el "nunca más", también imprescindibles, son sólo parte de la lista de las obligaciones del Estado.
A nivel social, se requiere la conciencia de la Memoria de lo sucedido y su por qué, luchar contra la discriminación y la indiferencia para lograr promover el acercamiento a los compatriotas que, por la tragedia, se sienten todo menos peruanos. Y a nivel personal, se requiere procesar internamente lo sucedido, así como la reconstrucción (en lo posible) del propio plan de vida, y lograr dar un paso adelante luego de la tragedia, a lo que aporta exclusiva -e incluso excluyentemente- el encontrar y dar sepultura a los restos de las víctimas. Como puede observarse, la llamada Justicia Transicional, la reconstrucción social luego de lo vivido, no sólo compete al derecho sino también a otras ciencias que -como la psicología- dan cuenta de la necesidad de actos como la sepultura de los restos de las víctimas.
Así lo ha señalado Juana Luisa Lloret, psicoterapeuta y autora de un artículo cuya parte del título hemos hecho también nuestro[2]. Señala que la elaboración del duelo no es posible al no conocerse el paradero de los familiares, lo que ocasiona un sentimiento de forma crónica; siendo la impunidad una forma de retraumatización. Por ello es grave el caso de la desaparición forzada, donde la incertidumbre del paradero de los familiares "genera una detención del tiempo psíquico que no permite retomar los proyectos personales". Los testimonios de uno de los familiares de las víctimas que la psicoterapeuta entrevistó, nos da clara idea de la importancia de lo que sucederá este fin de semana en El Ángel: "Yo podría iniciar otra vida, pero no así, tengo un vacío, mi conciencia dice: tus hermanos fueron asesinados, ya los enterraste? y es importante que nos los entreguen de una vez. El error ha sido que se le dio mucha importancia a lo económico, la reparación, pero no a lo otro, a sus restos". "... se olvida que lo más importante son los restos. El día que me entreguen a mis hermanos, nosotros lo enterraremos y eso dará para iniciar una vida para mis hijos, y tener una pareja, pero con esto no puedo... ."
Por lo anterior, es que no hay mejor título para esta reflexión que el de "la importancia del adiós". Por supuesto, no es que dejan de ser una exigencia y un reclamo la sanción de los responsables y los cómplices, así como las justas reparaciones de diversa índole. Los hechos, aunque sean dolorosos, deben ser esclarecidos, a fin de que los duelos puedan "descongelarse"[3] y seguir su camino. Y, como señala la autora, es necesario el rito de la despedida ante una separación. Este sábado 19 de julio, finalizando una serie de actos conmemorativos realizados por los familiares (ver: Invitación), los restos de las víctimas de La Cantuta serán sepultados. Si bien aún falta culminar el proceso judicial de este caso, así como el otorgamiento de responsabilidades en el megajuicio seguido contra Fujimori y otros, ésta es una valiosa y reparadora oportunidad para comenzar a obtener paz y procesar los duelos, así como prometer el "nunca más" y acompañar a quienes, de manera inaceptable, fueron vulnerados en su dignidad.
(Cruz Silva Del Carpio)
[1] Uno de los procesos del caso La Cantuta se encuentra en la Corte Suprema, al ser apelado el fallo de la Primera Sala Penal Especial de la Corte Superior de Lima que condenó a los violadores de los derechos humanos del caso. Ver: Llegó la justicia: Dictan sentencia en el caso La Cantuta (Informando Justicia, 10 de abril del 2008).
[2] LLORET, Juana Luisa. La importancia del adiós una experiencia grupal con familiares de desaparecidos. Psicoterapeuta del Centro de Atención Psicosocial - CAPS. En: http://www.caps.org.pe/modules/Downloads/libros/LaimportanciadelAdios.doc
[3] Autoras como Stella Busch y María Cecilia Robaina, de quienes hemos tomado este término, nos recuerdan también que el cuidado de los muertos y los ritos funerarios es uno de los signos distintivos del comienzo de la humanización. Asimismo, señalan que "para elaborar un duelo se requiere del conocimiento de los hechos que condujeron a la muerte, del lugar donde se produjo y la identificación de los responsables, de la ubicación de los restos y de los rituales funerarios.". En: "Una ausencia tan presente". Desde la Clínica en DD.HH (trabajo presentado en "Más allá del Consultorio"). (Ver: artículo) |