Y LLEGÓ LA HORA DE MONTESINOS.
EL JUICIO CONTRA FUJIMORI

 

26 de junio del 2008

Después de 10 sesiones, llegaron a su fin las declaraciones del ex jefe formal del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), Julio Salazar Monroe. El siguiente testigo es Vladimiro Montesinos, el jefe real del SIN.

Después de varios meses de especulación sobre si el ex asesor hablará o se acogerá al derecho a guardar silencio, pareciera que ahora ese panorama está un poco más claro. Hoy, lo más probable es que Montesinos hable, aún cuando eso no necesariamente significará que vaya a presentar alguna imputación contra Alberto Fujimori. Desde nuestra perspectiva, este nuevo balance se sustenta en las condiciones reales en las que el ex presidente se encuentra en el proceso que se le sigue por la comisión de graves crímenes contra los derechos humanos.

Fujimori está perdiendo el caso, y eso está llevando a su defensa a ejecutar una estrategia que puede tener como única virtud el estar demostrando que el margen de juego al interior del proceso es realmente nulo y que, por eso, se anima -o mejor dicho- se arriesga a desarrollar maniobras temerarias frente al tribunal que preside un vocal como César San Martín. Las declaraciones de Salazar Monroe, negando todo lo que ha dicho con anterioridad delante del mismísimo abogado de Fujimori, revelan esta situación.

¿Esa estrategia continuará con Montesinos? Estamos convencidos que sí por varias razones. La primera es la más importante. No debemos olvidar que Fujimori fue y sigue siendo el jefe de una organización mafiosa que medró del Estado, que se apropió indebidamente de los fondos públicos y que cometió crímenes de diverso calibre. Este dato no es cualquier cosa, porque resulta evidente que en el proceso todos los personajes vinculados más o menos al ex presidente han desarrollado actos de defensa en diferente intensidad. Saben ellos, y Montesinos también, que de él dependen políticamente.

La segunda razón que sugiere un acuerdo previo es el hecho de que Montesinos, desde el 2001, ha formulado diversas declaraciones inculpatorias contra Fujimori. Eso en las actuales circunstancias merece, y necesita, ser sometido a control por parte de la defensa del acusado. Tanto en el Congreso de la República como en el sistema anticorrupción, Montesinos ha formulado diversas declaraciones en relación a eventos ilegales sobre los cuales el esquema de las mismas ha sido el siguiente: "yo cometí esos delitos por orden de Fujimori". La defensa buscará que las declaraciones del ex asesor no repitan esos términos en el juicio de la DIROES.

En tercer lugar, más allá de que el propio Montesinos esté plenamente convencido que, si bien finalmente será condenado por los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta, es altamente probable que tenga expectativas en que el retorno al poder del fujimorismo de la mano de Keiko Fujimori le traiga un espacio para negociar y obtener mejores condiciones legales.

En cuarto lugar, la sospechosa detención de personajes estrechamente vinculados a Montesinos, como el ex Jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) Alberto Pinto Cárdenas, para que acudan a testificar a favor del ex presidente de la República, también pareciera significar que esta aproximación y buen entendimiento es un asunto que se viene trabajando desde hace un buen tiempo atrás. A partir del lunes tendremos oportunidad de comprobarlo.
(Carlos Rivera Paz)