| ¿Renuncia o renuencia? El domingo 23 de marzo se dio a conocer una noticia un tanto confusa: el fuertemente cuestionado miembro del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial (ver: El escándalo Mena Nuñez: prueba de fuego para el CNM), Luis Alberto Mena, dejaría su puesto a partir del pedido de apartamiento del cargo que le hiciera la Corte Suprema por los graves hechos en los que está envuelto y lo descalificarían como digno representante de la sociedad civil.
Y es que, como no podía ser de otra manera, la contundente denuncia formulada por La Ventana Indiscreta, no merecía otro desenlace que la airada respuesta por parte de todas aquellas instituciones vinculadas al caso, solicitando la renuncia, destitución o remoción de Luis Alberto Mena, según corresponda; y una actuación de "desprendimiento" del representante cuestionado. Por ello, huelga indicar que la única instancia que respondió tal como era debido, fue la Sala Plena de la Corte Suprema.
Sin embargo, en lugar de una renuncia, Mena ha evidenciado una clara renuencia a actuar con dignidad. En lugar de apartarse de manera definitiva del cargo -ya que los hechos denunciados lo ameritan- anunció que se quedaría en el puesto (ver: Caso Luis Mena: Autoridades judiciales responden pero indignidad se mantiene), para luego indicar que lo dejaría mientras duren las investigaciones en la Junta de Decanos de Colegios de Abogados del Perú (El Comercio, 23/03/08). Léase, una actitud -por decir lo menos- reñida con un mínimo de respeto por la institucionalidad de los órganos de gobierno del Poder Judicial y la ciudadanía que representa.
Ahora, ante la pasividad del Consejo Nacional de la Magistratura, es turno de la Junta de Decanos de Colegios de Abogados del Perú. El propio Mena ha afirmado someterse a su competencia y acatar lo que ésta finalmente decida. En ese sentido, la responsabilidad que yace en las manos de los decanos de los colegios de abogados es muy grande. En ellas se encuentra la posibilidad de dignificar nuevamente la honra de la sociedad civil representada por Mena, sustentando debidamente la potestad de la Junta para efectuar la remoción (ver: informe jurídico), permitiéndole ejercer su derecho de defensa y decidiendo finalmente si dicho consejero es un calificado portavoz de los valores y principios que dicho organismo practica y promueve.
La sociedad civil organizada estará expectante de lo que ocurra este 28 y 29 de marzo, cuando la Junta de Decanos se reúna en Huancayo para tratar el caso. Esperemos que en esta ocasión, no se repitan denuncias como las acaecidas en la reunión de nombramiento de Mena a mediados del año pasado, cuando se afirmaba que el consejero que buscaba la re-reelección realizó regalos a los decanos asistentes y les pagó los pasajes de ida a Cusco, entre otros (ver: Crónica de una muerte anunciada, Mena Nuñez por dos años más, y contando...).
(César Bazán Seminario) |