A menos de dos semanas para que termine el mandato de Genaro Matute, actual Contralor General del Estado, y luego del escándalo de los “petroaudios”, recién el proceso de elección del Contralor cobra fuerza e interés en las más altas esferas del gobierno. El nuevo primer ministro, Yehude Simon, ha ratificado la necesidad de que la persona que ocupe tan importante cargo sea ajena al gobierno, a fin de que su independencia esté garantizada.
Posteriormente, el titular de la Presidencia del Consejo de Ministros precisó que se instaurará una comisión especial, la cual se encargará de evaluar a los postulantes al cargo, pues una manera de encontrar a un Contralor independiente es mediante el concurso público. En razón a esto, el Primer Ministro indicó que serán cinco las personas seleccionadas por la citada Comisión, las que serán evaluadas por el Presidente de la República. Después de esa evaluación, quedará una terna de tres postulantes que pasarán al Congreso para que este Poder del Estado se encargue del nombramiento. Señaló que: “de esta manera tendremos a un Contralor que no se presenta a través de los partidos; con este concurso público, todo aquel que puede y tenga condiciones está en capacidad de postular” (ver: Perú.21, 14/10/08).
Indudablemente, estas declaraciones son alentadoras, ya que frente al mutis y calculado silencio que teníamos semanas antes por parte de los integrantes del gobierno en torno al tema, vemos que ahora hay intención del Ejecutivo de abrir esta elección a la ciudadanía. Sin embargo, este novedoso procedimiento desarrollado por Yehude Simon genera grandes dudas y problemas prácticos: ¿quiénes integrarán la Comisión que se formará en el Ejecutivo?, ¿serán personas independientes del partido de gobierno?, ¿cuáles serán los criterios que se tomarán en cuenta al momento de evaluar?, ¿dos semanas serán suficientes para instalar y realizar todo este concurso, sobre todo teniendo en cuenta que se ha mencionado la posibilidad de que la población presente tachas a los postulantes?, ¿garantiza realmente este procedimiento que, los candidatos que se presenten, sean los más capaces e independientes?
Ciertamente, el concurso público y el mérito son los mejores ingredientes para luchar contra el clientelismo y la corrupción en los altos cargos dentro del Estado. Sin duda, es buena la intención del Primer Ministro al dar esta propuesta. Sin embargo, para realizar un concurso público se necesita tiempo, recursos y reglas claras que regirán el mismo. No se puede instaurar un proceso de elección por concurso a dos semanas de vencerse el plazo para que se designe a una autoridad, no parece una propuesta seria, y cualquier postulante prudente cuestionaría, al menos, los plazos de convocatoria.
Incluso, tomando como ejemplo el último proceso de elección de los magistrados del Tribunal Constitucional, el cual parecía tener cierto tipo de reglas y se realizó con la suficiente antelación, tuvo serios cuestionamientos y estuvo lejos de ser un modelo a seguir.
Debido a ello, consideramos que lo ideal sería que el gobierno entre directamente a esta elección, y sea éste, teniendo en cuenta lo que piensa la sociedad civil, el que convoque o invite, de forma abierta y pública a especialistas independientes que cumplan con los requisitos mencionados en la Ley Orgánica del Sistema Nacional de Control y de la Contraloría General de la República, y que también tengan: (i) hoja de vida ética y profesionalmente intachable; (ii) trayectoria democrática y respeto de los derechos humanos; (iii) acreditada independencia, neutralidad e imparcialidad; (iv) experiencia y conocimiento solvente del manejo de la gestión pública y en la lucha contra la corrupción.
Ya un grupo de instituciones hemos venido pronunciándonos de manera constante sobre las cualidades que deberían tener los candidatos a Contralor, y las características del proceso de elección (ver: Comunicado). Saludamos que, ahora sí, el Ejecutivo tenga la intención de cumplir con el básico principio de transparencia y el derecho de acceso a la información que tenemos todos los peruanos y peruanas, con fin de que exista un adecuado control en la elección de nuestras autoridades. Sólo esperamos que el mismo se realice, también, teniendo en cuenta el principio de realidad (plazos), la actual coyuntura y sopesando que la persona elegida debe ser no sólo técnicamente eficiente; sino que debe generar la confianza adecuada en la población de que será independiente, resistirá presiones y luchará contra la corrupción.
(Lilia Ramírez Varela)