| El lunes 22 de setiembre el Consejo Nacional de la Magistratura entrevistó al vocal supremo Luis Felipe Almenara Bryson como parte del proceso de ratificación al que se encuentra sometido. Como se recordará, la trayectoria de este proceso es sumamente trascendente para la justicia, puesto que fue el caso en que el Tribunal Constitucional fijó la línea jurisprudencial referida a que no era necesaria la motivación de las resoluciones de ratificación. Posteriormente el Tribunal reconoció la necesidad de motivar las decisiones de ratificación, en concordancia con la promulgación del -en su momento- nuevo Código Procesal Constitucional y los acuerdos de solución amistosa firmados por el Estado con los magistrados que sufrieron tal arbitrariedad.
Ahora, el Consejo Nacional de la Magistratura tiene el reiterado encargo de someter a ratificación al vocal supremo Luis Felipe Almenara Bryson, bajo el marco de cuyo procedimiento fue entrevistado por más de tres horas el lunes pasado.
El consejero encargado de realizar la extensa entrevista fue Efraín Anaya Cárdenas, quien estuvo bastante informado sobre la actividad profesional de Almenara Bryson. En ese sentido, y considerando las preguntas formuladas por los demás consejeros (dejando de lado a Luis Edmundo Peláez Bardales, quien se ha abstenido de participar de este procedimiento), se recordaron ciertos hechos públicos y objetivos, que pasamos a relatar.
Dicho vocal supremo fue presidente de la Corte Superior de Lima hasta el año 1991. Asimismo, en 1992 con ocasión del autogolpe de Estado de Alberto Fujimori, el magistrado fue invitado por funcionarios del más alto nivel a asumir el cargo de vocal supremo, habida cuenta de los puestos vacantes abiertos por la razzia perpetrada por Fujimori Fujimori. La propuesta fue aceptada por Almenara Bryson con la atingencia de ser magistrado provisional.
Por otra parte, cuando a Luis Felipe Almenara se le preguntó sobre cómo califica los hechos de 1992, sostuvo que se trató de un golpe de Estado que rompió el sistema democrático, a la vez que justificó su ascenso provisional en que prefirió cumplir con la administración de justicia por sobre el hecho de que ello lo haría desde un gobierno calificado como golpista.
Ya en el cargo de vocal supremo formó parte del pequeño grupo encargado de analizar las trayectorias de vida de decenas de jueces de todo el país, y proponer al resto de la Corte Suprema su ratificación o separación de la carrera, lo que diezmó a la judicatura y abrió paso a la etapa donde la provisionalidad y suplencia fueron la regla y la titularidad la excepción.
Por otra parte, en materia de juzgamiento de relevantes casos de derechos humanos, de la entrevista se pudo advertir una trayectoria errática por parte del magistrado. Por un lado, una sala que conformó Almenara Bryson dirimió un conflicto de competencia a favor del fuero civil en el sonado caso La Cantuta; mientras que, por otro, su sala convalidó la ley de amnistía dictada por Fujimori para evitar el juzgamiento del grupo Colina y cerró toda posibilidad de investigar y juzgar nada menos que el caso Barrios Altos (ver: resolución), por el cual se está procesando actualmente a Alberto Fujimori.
Expuestos estos hechos objetivos -que fueron materia de la entrevista- omitimos formular opinión al respecto y dejamos al lector que saque sus propias conclusiones respecto de la idoneidad del Almenara Bryson para continuar en el máximo grado de la judicatura.
(César Bazán Seminario)
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