Aunque el grupo de trabajo encargado de la evaluación de la trayectoria del postulante a Contralor, Edmundo Beteta, hace una semana desestimó, por siete votos contra uno, la nominación de éste para el cargo, la Comisión Permanente del Congreso tiene la última palabra; razón por la cual el viernes 03 de abril evaluará y decidirá si el denunciado incumplimiento del requisito formal de los diez años de ejercicio profesional se pasan por alto y se le nombra como Contralor.
Ciertamente, lo que viene ocurriendo con la selección de este candidato es nuevamente extraño. Pese a lo dicho por el grupo de trabajo del Congreso el candidato se aferra a su postulación, y de un estratégico silencio del Presidente de la República, hemos pasado a grandilocuentes frases en torno a la importancia del tema: “lo que está ocurriendo es una cosa grave. La Contraloría está acéfala y se puede detener todo el trabajo del Estado. Necesitamos cuanto antes tener un contralor pero sin el capricho de decirse, no ponen al que yo quiero, no voto, eso hace mucho daño a las instituciones y al Congreso” (ver: Periodismo en línea.com, 28/03/09). Extraña este nuevo cambio de rumbo del doctor García, debido a que es él quien constantemente ha retrasado y dificultado esta elección.
Como se recordará a mediados de febrero el Presidente tenía una opinión diametralmente opuesta, pues en ese entonces indicaba que “no hay urgencia ni apuro” en la elección del Contralor, sino que “hay que cambiar a fondo la Contraloría y, después, hablamos de las personas” (ver: ¿Por qué el Presidente no quiere elegir un Contralor?), situación que se prolongó hasta inicios de marzo, momento en el cual -después de una gran presión de parte de medios, sociedad civil y los congresistas de oposición- decide enviar un candidato, nuevamente dejando de lado su promesa de que sea un aspirante propuesto por la oposición (ver: El silencio del Presidente: ¿Y dónde está el candidato a contralor?, y Ejecutivo presenta al Congreso a candidato para Contralor).
Evidentemente, es saludable que el doctor García haya cambiado de opinión en esta materia, pues no es adecuado que estemos sin contralor más de cinco meses. Sin duda estaremos atentos a la decisión de la Comisión permanente en relación al candidato Edmundo Beteta. Sin embargo, ante lo declarado por el postulante, tenemos lógicas dudas en relación a su posición en torno a un proyecto de ley que buscaría quitar importantes competencias a la Contraloría, y que a decir del ex contralor Genero Matute, retrocederíamos 50 años en lo que se refiere a sistema de control (El Comercio, 22/03/09), y que dejarían destartalada a esta institución en lo que es la lucha contra la corrupción.
Si el economista Edmundo Beteta es elegido en el cargo, es necesario que evalúe, analice y defienda las actuales competencias de este órgano. Su mutis en relación a este punto inquieta. Esperamos que el Presidente, y sus asesores, no lo hayan convencido que agilidad en el control de los recursos del Estado significa carecer de controles, como parece desprenderse del famoso y preocupante proyecto de ley.
(Lilia Ramírez Varela) |