(Caso patrocinado por el IDL) Esta semana el abogado César Nakasaki ha dado inicio a los alegatos de la defensa del acusado Fujimori. Si bien hasta la fecha solo hemos podido escuchar dos de las ocho sesiones que ha ofrecido durar el abogado, en el presente artículo queremos plantear algunos comentarios sobre una presentación que, resulta obvio, tendrá como objetivo principal negar la intervención del acusado en los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta.
En primer lugar, un tema que vale la pena mencionar es la presentación sesgada de la realidad. El abogado nos ha mostrado un país en el que pareciera que solo Sendero Luminoso era el que cometía crímenes contra los derechos humanos y ante esa situación nos ofrece un Fujimori “salvador del país” que aplicó una política antiterrorista extremadamente respetuosa de los derechos humanos y que hoy de manera arbitraria es sometido a un proceso judicial.
El abogado defensor señala que Fujimori está siendo procesado por su política antiterrorista a la cual —de acuerdo a su versión— los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta no pertenecen. Entonces ¿qué son? El sostiene que son una “desviación” de la estrategia del destacamento del Ejército.
En segundo lugar, plantea un juego de palabras: sobre este caso hay un juicio histórico, un juicio político, un juicio jurídico y un juicio mediático. Según el abogado, Fujimori ya ha ganado el juicio histórico, porque dice que es el mejor presidente de la historia, y el juicio político, porque el fujimorismo es una fuerza con aspiraciones presidenciales.
En realidad en este amplio campo de las simples opiniones políticas a las que ha ingresado el abogado defensor respecto de su patrocinado, también podríamos decir que Fujimori ha ganado —largamente— el ranking del gobierno más corrupto de la historia o el gobierno que más sometió a los intereses personales del presidente a las instituciones de la democracia y del Estado de Derecho en el Perú. En fin, todas estas son simplemente opiniones, pero lo que al final se impondrá es la sentencia de lo que él llama el juicio jurídico.
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(Carlos Rivera Paz)