El día lunes 16 de febrero pasado, el magistrado Segismundo León Velasco se comunicó con César Augusto Tuya Jara, magistrado encargado por el período de vacaciones del decimocuarto Juzgado Penal de Lima, para preguntarle acerca de las excarcelaciones de dos procesados por tráfico ilícito de drogas. El magistrado Tuya Jara no habría ordenado las mismas.
Diez días antes de la fortuita llamada, Aníbal Zapata y Christian Motte, dos narcotraficantes, colombiano y peruano, respectivamente, fugaban del Penal de Lurigancho. La empleada del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), Isabel Guerrero Portilla, habría recibido y dado visto bueno a los expedientes de hábeas corpus enviados, aparentemente, por el decimocuarto Juzgado Penal de Lima.
Lo cierto es que ambos documentos habrían sido falsificados y la supuesta secretaria judicial que los entregó al INPE, no era aparentemente quien decía ser. En conferencia de prensa, el día 18 de febrero, tanto el juez Tuya Jara —quien supuestamente había ordenado las excarcelaciones— como la secretaria judicial Graciela Nieves Ayestas Quicaño —quien virtualmente había firmado y entregado los documentos— negaron haber tramitado las excarcelaciones de ambos procesados, poniendo al descubierto, por lo menos, la absoluta falta de diligencia en las labores de coordinación entre el INPE y el Poder Judicial.
Lo que vino después es ya bastante conocido y era más que predecible: movimientos en las posiciones del personal del INPE, deslindes de responsabilidades, citas de urgencia, descubrimientos de redes de falsificación (de huellas dactilares, firmas y sellos de magistrados y secretarios judiciales) a posteriori, etc.
Los expertos, congresistas y demás funcionarios que han emitido opiniones al respecto coinciden en utilizar la palabra corrupción en sus declaraciones, hablan de terremotos en el INPE y Poder Judicial y de medidas drásticas y urgentes. Desde ésta posición, se exige una exhaustiva investigación que no se limite a mover un poco las tuercas para que, solo de momento, el coche de la justicia siga avanzando agonizante.
(Renato Levaggi Tapia)