El miércoles 25 de febrero, el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) eligió a Carlos Mansilla Gardella como nuevo presidente de la institución, en medio de una fuerte campaña de desprestigio impulsada por El Comercio y en la que participó el propio consejero Aníbal Torres Vásquez (ver: Candidato a presidir CNM se vinculó con Montesinos a fines de los 80, “Carlos Mansilla miente al decir que no va a postular a la presidencia del CNM”). Habida cuenta de la endeblez de los sustentos de la campaña, Justicia Viva la denunció exigiendo una debida ponderación con miras a la elección por de un cargo tan relevante (ver: Elección de presidente del CNM: Necesaria ponderación). El cónclave se llevó a cabo y Mansilla Gardella contó con 6 votos a favor y uno en blanco, por lo que accedió al puesto con el mayor respaldo posible dentro del consejo.
De este modo, Mansilla Gardella se pone a la cabeza del CNM en un año sumamente complicado. Y ello, no sólo por la oposición que previsiblemente planteará El Comercio a su gestión y la resistencia interna de Torres Vásquez, sino por dos razones fundamentales. En primer lugar, debido a que en mayo se pone en marcha la nueva ley de la carrera judicial, en cuyo sistema de relojería el CNM juega un rol preponderante, teniendo en cuenta además la oposición de la judicatura y los posibles esfuerzos que se realizarán contra su implementación (ver: ¿Quiere el Poder Judicial incumplir la Ley de Carrera Judicial?). Y, en segundo lugar, porque es un año preelectoral. En efecto, en el 2010 se renovarán cinco de siete puestos dentro del CNM, empezando por los dos elegidos por las universidades públicas y continuando con los tres representantes de los colegios profesionales. En ese contexto, los esfuerzos del consejo deben apuntar a establecer mecanismos para consolidar los avances logrados, garantizando además una renovación ordenada con consejeros que estén a la altura de las circunstancias.
Además de estos dos aspectos, corresponde poner énfasis en el avasallamiento de las competencias del CNM en cuanto nombramiento de jueces y fiscales militares, así como en la relación del consejo con los magistrados encargados de juzgar los casos de corrupción y violación a derechos humanos cometidos por el régimen fujimontesinista. En ambos aspectos, la reacción del consejo, guiado por su presidente, resultará fundamental.
Sobre dichos ejes deben centrarse las actividades de Carlos Mansilla Gardella, cuyo nombramiento saludamos, y respecto de quien esperamos una gestión honesta, correcta y efectiva al mando de una institución clave para la justicia peruana.
(César Bazán Seminario)