El día de hoy, Edmundo Beteta Obreros, candidato del Poder Ejecutivo para ocupar el cargo de Contralor General de la República, no pasó el examen congresal, pues los integrantes del grupo de trabajo encargado de la evaluación de la trayectoria del postulante aprobaron su informe final en el que desestiman su nominación.
De acuerdo al citado informe, Beteta Obreros sólo cuenta con cuatro años de experiencia profesional, contados a partir de la revalidación de una maestría por el título profesional de Licenciado en Economía otorgado por la Pontificia Universidad Católica del Perú, razón por la cual ha dejado de cumplir con el requisito solicitado por ley, que pedía diez años de ejercicio de la profesión (Ver: www.elcomercio.com.pe, 26/03/09).
Con esta decisión nuevamente nos quedamos casi sin Contralor a la vista, falta todavía conocer la decisión final de la Comisión Permanente del Congreso, quien tiene la última palabra, ya que el informe de la referida Comisión de evaluación no es vinculante.
La decisión de no aprobar la candidatura de Beteta llega en un delicado momento, pues recientes medios periodísticos alertan la existencia de un proyecto ley que busca recortar importantes funciones a la Contraloría General de la República (El Comercio, 22/03/09). Ciertamente, consideramos que la oportunidad en que se plantea la reforma del sistema de Control es inadecuada, tal como lo ha señalado la Defensoría del Pueblo. Este tipo de debate debe contar con la participación activa de un Contralor designado, a su vez que debe ser abierto y público, de manera que la sociedad civil pueda aportar en las iniciativas para lograr un sistema de control autónomo, eficaz y exitoso en la lucha contra la corrupción.
Finalmente hay que llamar la atención: la situación es grave. Con una contraloría descabezada, los corruptos podrían “hacer su agosto”, y aquellos que quieren reducir facultades básicas al sistema de control (llegando incluso a escandalosas propuestas como que no sea vinculante lo señalado por esta institución) no tendrían una autoridad que vele por mantener las importantes facultades ganadas por esta institución, que mal que bien ha tratado de modernizar sus normas poco a poco. Ya lo dijo el ex contralor general Genaro Matute: con las modificaciones que se proponen se quiere retroceder 50 años el sistema de Control, y no hay Contralor probo y capaz que pueda defendernos (El Comercio, 22/03/09).
(Lilia Ramírez Varela)